Cómo generar contenido para mi negocio

¿Qué pasa cuando la inspiración nos falla?

Sabemos que crear contenido de calidad nos ayudará a diferenciar nuestra marca y a posicionarnos favorablemente, ya no solo en los buscadores de Internet, sino también en el mercado, pero ¿cómo podemos generar contenido de forma constante? ¿Qué pasa cuando la inspiración nos falla? y ¿Cuál es la mejor manera de presentar la información?

Estos son algunos consejos o trucos para estimular la creatividad, por un lado, y para llegar a nuestro público de un modo adecuado, por otro

El concepto de marketing de contenidos es una adaptación del término inglés Inbound Marketing, que vendría a significar algo así como “marketing entrante”, lo cual tiene sentido, ya que se está convirtiendo, en la mayoría de los casos, en la puerta de entrada de nuevos clientes. La idea es que el consumidor conozca la marca desde una perspectiva mucho más personal y directa que permita la participación y fidelización.

Los beneficios de comunicar

El primer paso es elegir un tema. Puede que tengas algunos seleccionados desde el principio, pero a menudo la imaginación se nos agota. Es entonces cuando pueden ser muy útiles estos recursos:

Estar al día. Leer, conocer, consumir diariamente información de actualidad relacionada con nuestro sector (noticias, tendencias). En el fondo, se trata de ponerte en el lugar de tu público, descubrir cuáles son los temas de mayor interés en cada momento. Una buena iniciativa puede ser configurar un canal RSS de blogs que pueden contener información relevante.

Elaborar un esquema de temas. Mediante un brainstorming o lluvia de ideas, haz una lista con las temáticas que crees que pueden interesar a tu público. De cada una de ellas procura extraer un mínimo de dos o tres temas sucedáneos que ayuden a crear un contenido más específico. Recuerda que cuanto más acotemos el terreno más posibilidades tendremos de contactar con un público realmente interesado en lo que ofrecemos.

Escuchar a nuestro público. A veces nos obcecamos con la búsqueda de ideas y no somos capaces de ver que tenemos la respuesta justo enfrente. No olvidemos que los protagonistas de todo esto no somos nosotros, sino nuestros lectores/clientes y, por lo tanto, suele ser mucho más útil fijarnos en ellos, en sus dudas, sus respuestas, comentarios, sugerencias, quejas y partir de ahí antes que encerrarnos en nuestra burbuja creadora.

Preparar un calendario editorial. Una vez que hemos elegido los temas a tratar, es importante administrar los tiempos. Para ello, es conveniente diseñar un calendario que nos permita visualizar cuándo vamos a publicar qué. La distribución puede ser aleatoria o bien adaptada a fechas concretas, eventos, momentos destacados de nuestra empresa, etc.

Revisar el contenido anterior.Publicar contenido es una tarea que se actualiza cada día. Una entrada publicada no puede ser una entrada olvidada. A menudo, puede ser muy útil volver a aquello que dijimos hace un tiempo, echarle un vistazo, corregirlo si es necesario y, sobre todo, exprimirlo hasta descubrir aquello que nos faltó decir. Es muy probable que de un tema que planteamos inicialmente podamos extraer subtemas interesantes todavía por explotar.

Cómo decirlo

Detectar los intereses de nuestro público y seleccionar la información apropiada es el primer paso, pero obviamente, no basta con colocar los contenidos en la red de cualquier manera; habrá que cuidar también de qué modo elegimos comunicarlos.

Elegir el canal.No es lo mismo publicar en Facebook que en Instagram, ni tampoco puede ser lo mismo una entrada de un blog que una newsletter. Puede que el mensaje que queramos transmitir sea idéntico, pero tendremos que adaptarlo a cada tipo de canal.

Elegir el tipo de contenido.Puede que una entrada en el blog no sea lo más adecuado para encajar la información que deseamos transmitir, ¿Qué tal quedaría con un vídeo? ¿Podríamos darle formato de PDF descargable? ¿Y si probamos a transformarlo en algo interactivo tipo concurso o encuesta?.

Títulos atractivos y concretos.Ese va a ser nuestro gancho, es decir, nuestra oportunidad de que se fijen en nosotros. Si respondemos exactamente a lo que están buscando, es muy probable que elijan leernos. Existen algunos títulos que suelen funcionar muy bien y que, por otro lado, pueden ser muy útiles a la hora de organizar la información. Títulos del tipo “Cómo hacer algo”(tutoriales), “Cinco ejemplos de…”, “Las 10 claves de/para…”, comparaciones tipo “versus”, ventajas e inconvenientes, etc.

Ofrecer sin esperar nada a cambio.Es marketing, sí, pero no tiene que parecerlo. Se trata de generar vínculos más que de vender productos o servicios y eso se consigue entregándole al público lo que necesita de forma gratuita. Solo así lograremos establecer una relación de confianza que hará que piensen en nosotros la próxima vez que necesiten algo.

Humanizar tu marca.Olvidemos las distancias. Al fin y al cabo, todos somos humanos y eso significa que tenemos muchas cosas en común. La empatía es la clave para conectar de verdad con el que está leyendo. Por eso, siempre va a funcionar mucho mejor una historia que un texto plano. Un lenguaje cercano, una imagen sugerente, una actitud sincera y honesta o una invitación a compartir emociones van a ser los puntos fuertes de una buena campaña de contenidos.

Llamadas a la acción.Valora el alcance de lo que publicas incluyendo siempre que sea posible una llamada a la acción, es decir, una sugerencia de que sigan tu página, que respondan a una pregunta, que se inscriban en un evento, que se descarguen material, etc. Esto nos dará información precisa del valor del impacto que tienen nuestros contenidos y nos ayudará a trazar el camino más apropiado para nuestra marca. Es importante no precipitarse y no esperar resultados inmediatos. Los frutos de un buen trabajo de contenidos llegan a medio y largo plazo.

Con todo, el marketing de contenidos es todo un arte y no existen fórmulas mágicas, aunque está claro que la combinación de Calidad+Trasparencia suele ser garantía de éxito.

¡Empieza ahora!